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Pausa de observación

Desde el jardín

El que ves en la foto es mi gato, suele ponerse en ese lugar del jardín y observar. Es él el que me inspiró a escribir esta nota : la pausa de observación.

Durante la clase de Hatha Yoga estamos atentos mientras armamos, permanecemos y desarmamos las asanas (las posturas) y,  al finalizarlas, hacemos una pequeña pausa para escuchar qué ecos  de la práctica quedaron  en  nuestro cuerpo, en nuestra mente. Esto hace la diferencia entre el Hatha Yoga y cualquier otra práctica física.

Al observar integramos el cuerpo y la mente, y ampliamos nuestra conciencia. Y al ponernos en la actitud del observador, del que mira por fuera ( como mi gato mirando el jardín) nos damos cuenta que no somos el cuerpo, no somos las emociones, no somos la mente. Y se abren entonces las preguntas ¿qué somos? ¿quiénes somos?

Te propongo usar estas pausas de observación en tu vida diaria, sólo te llevará un minuto o menos. Podés hacerlo ahora mismo si te dan ganas: detenete , cerrá los ojos y observá … ¿cómo estás  en tu cuerpo? ¿cómo te sentís ahora?¿cómo pasan los pensamientos por tu  mente?.

Esta pequeñas pausas en tu actividad pueden ser muy poderosas y hacer la gran diferencia en el día a día expandiendo tu conciencia.