El punto de unión

 

Se dice que el Yoga es un camino hacia la unión…

Cada uno llega a las clases con su mundo de  historias, pensamientos, recuerdos, cosas por hacer, alegrías, tristezas, expectativas, cargas, esperanzas. Cada cual entra al salón con su personalidad, su visión de mundo. Trae un cuerpo más grande, más pequeño,más o menos delgado,  más o menos relajado o tenso, flexible o rígido. Llega con un rostro único, diferente al de los demás y diferente al de ayer, al de mañana y al de hace cinco minutos.

Cada cual realiza su clase de yoga, aparentemente centrado en sí, en la colchoneta que eligió, con su almohadón y su mantita. Y realiza a su manera única, desde sus posibilidades y limitaciones  las asanas, la respiración, la relajación, la meditación.

Un día pensé más allá, en todo eso que no sé. Pensé  en todo ese misterio que cada persona trae consigo (¿puedo saber realmente cómo está viviendo la clase, cómo su cuerpo registra lo que hace, en qué piensa cuando piensa, cómo piensa lo que piensa, por ejemplo?).  Y entonces  apareció ante mí la idea del punto de  unión. El punto donde todos en la clase nos encontramos, el punto donde vibra en armonía el mantra Om,  aquél en donde empieza y termina cada respiración, el que mora en lo màs íntimo y desconocido de la experiencia de un asana ya realizada por quien sabe cuántos yoguis y yoguinis desde hace tantos años y relizándose aùn,  el instante de equilibrio y de desequilibrio en una postura, el gran pequeño instante de profunda relajación o de concentración que todos alcanzamos, aunque a veces ni nos demos cuenta. En ese punto está el Yoga: se unen todas nuestras experiencias, todos nuestros cuerpos, todas las intenciones que nos trajeron a la clase. Y venimos a dar o recibir la clase desde intenciones aparentemente distintas mas acaban en la misma intención: la que llamamos felicidad o paz o  serenidad o amor. Ananda maya kosha, el cuerpo de la Bienaventuranza ( esa palabra tan de libro de yoga, tan rimbombante y gustosa). Gran Misterio siempre cerquita tuyo, que vivís en cada clase y que cuando te vas y recogés tu colchoneta y tu mantita y tu almohadón y salís a vivir tu pequeña gran historia cotidiana contagiás , sin darte cuenta la mayoría de las veces,  a tu familia, tus amigos, tus vecinos, tu país, tu pequeño gran planeta verde y azul, y al inconmensurable universo del que formas parte.

Om shanti, shanti, shantih.

(Om paz, paz paz)

Hari Om